Sabuxo fue un misterio conversacional diario, y sigue jugándose igual: Interrogue a los sospechosos con sus propias palabras, cruce lo que le cuenten y señale al culpable. El proyecto ha terminado el 7 de septiembre de 2026 y no habrá casos nuevos, pero los 40 casos publicados siguen aquí y se juegan enteros, de la primera pregunta al epílogo.
Escriba lo que quiera a quien quiera. Los sospechosos mienten, esquivan y guardan secretos — como personas, no como un menú de opciones.
Cada pista confirmada se apunta sola. Cuente a un sospechoso lo que ya sabe y se le caerá la coartada.
Diga quién fue, cómo lo hizo y por qué. Un fiscal comprueba que su acusación se sostiene antes de llevarla ante el juez.
Nada de rejillas de lógica ni casillas. Se interroga en lenguaje libre y la historia responde con la voz de cada personaje.
El caso está escrito de antemano y verificado: es coherente y tiene solución. El modelo solo pone la voz; nunca improvisa el crimen.
Un caso compartido cada día. Se comenta y se compara sin destripar nada, porque todo el mundo investiga lo mismo.
Al acusar recibirá una tarjeta con su resultado y su racha —sin culpable y sin pistas— para retar a los suyos con el mismo caso.
Sabuxo no se programó a mano: se fue pidiendo. El motor de deducción, la base de datos, la portada que está leyendo, los 40 casos y cada despliegue salieron de una conversación con un modelo de lenguaje, y lo que el modelo escribía se comprobaba solo —cuatro puertas que verifican que un caso es coherente y tiene solución antes de publicarlo—.
Vive en onvibe.run, que es donde se le pide a un modelo una aplicación y queda publicada con su base de datos, sus tareas programadas y su dominio. Si le apetece montar algo así —un juego, una herramienta, lo que sea—, se empieza pidiéndolo.
Crear una aplicación como esta en onvibe.run →Sí, y es lo único que importa aquí: los casos publicados siguen en pie y se juegan enteros, con sus interrogatorios, su cuaderno, su acusación y su epílogo. Lo que se ha acabado es la publicación de casos nuevos.
No. Se juega en anónimo y no hay ninguna cuenta que crear. Las cuentas que ya existen siguen funcionando, con su racha y su historial.
Entre cinco y quince minutos. Interrogue lo que necesite y, cuando lo tenga claro, acuse.
Solo hay una acusación por caso, y es irreversible. Recibirá su veredicto y el epílogo contará cómo acabó la cosa. Después queda el archivo entero por delante.
Sí. Cada pregunta cuesta dinero de verdad —los sospechosos hablan por un modelo de lenguaje— así que sigue habiendo un presupuesto al día: si se agota, la voz descansa y vuelve a abrir a medianoche.
Porque un caso al día es un caso al día: cada uno se escribe, se verifica con las cuatro puertas del motor y se juega a ciegas antes de salir. El proyecto llega hasta aquí y se queda como está, con el archivo abierto.