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ExpedienteEXP. #034
La víctima

Fabián Zumel

alcaide de la cárcel de Roa, hallado muerto en el zaguán de la casa de postas la noche del 20 de agosto de 1825 · la casa de postas de Roa, la noche del 20 de agosto de 1825, con el ajusticiado de esta mañana todavía en el patíbulo

Esta mañana han ahorcado en la plaza de Roa a Juan Martín Díez, el Empecinado, que fue el hombre que echó a los franceses de estas tierras. Llevaba medio año en una jaula de hierro a la vista de todos, y por dos cuartos se le podía ver de cerca. Subió al patíbulo con los grillos puestos, y dicen que se soltó y echó a andar hacia los que mandaban antes de que lo sujetaran. Ahora es de noche y el cuerpo sigue arriba, en la plaza, con un centinela debajo. A las cinco de la mañana llega la orden de la Comisión Militar y lo que quede de él se repartirá por los caminos de Aranda, de Peñafiel y de Valladolid, para que se vea. En el pueblo hay quien lo celebra en el mesón y quien tiene la puerta cerrada desde ayer. El alcaide de la cárcel, Fabián Zumel, que ha sido quien lo ha tenido enjaulado seis meses y quien cobraba los dos cuartos, ha aparecido muerto a las dos de la madrugada en el zaguán de la casa de postas, con el vaso volcado y sin una herida encima.

Se abrió el 20 de agosto de 2026
4 sospechosos
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El reparto

Quiénes estaban en la casa de postas de Roa, la noche del 20 de agosto de 1825, con el ajusticiado de esta mañana todavía en el patíbulo aquella noche. Todos tienen su versión; uno miente.

Eufrasia Anguix

mesonera de la casa de postas

Eufrasia Anguix lleva la casa de postas desde que murió su marido, hace nueve años, y con ella una cuadra, cuatro camas y la cocina que da de comer a los correos que paran a deshora. Es de las que se levantan a las cinco y se acuestan cuando se va el último, y en nueve años no ha cerrado un día. Tiene dos hijos: la mayor casada en Roa y el chico sirviendo en Valladolid. Se sabe la vida de la villa entera porque en su sala se dice todo, y presume de no repetirlo; en estos seis meses ha visto pasar por su puerta a los que iban a ver la jaula y a los que evitaban la plaza.

Romualdo Berdún

escribano de la villa y de la causa

Romualdo Berdún vino de Aranda hace once años con la plaza de escribano y se quedó. Lleva las escrituras, los remates y los papeles de la villa, y desde febrero también los de la causa, que ha sido lo que le ha puesto en boca de todos. Tiene casa con balcón en la plaza, dos criadas y un caballo que no necesita. En el mesón invita, en la iglesia va delante y en el juzgado no se le ha probado nunca nada; hay quien dice que sabe más de cada casa de Roa que el cura, y que de eso vive mejor que de la pluma.

Basilisa Gumiel

la que lava y viste a los muertos de roa

Basilisa Gumiel entró de niña en la casa de la beneficencia y no ha salido de ella: primero al huerto y a la colada, y desde hace veinte años a lavar y vestir a los muertos del pueblo, que es oficio que nadie quiere y que ella hace sin cobrar y sin que se le note repugnancia. No se casó. Sabe de plantas lo que se aprende cuidándolas cuarenta años y la llaman para las caballerías enfermas antes que al albéitar. Es de misa temprana, de las que se quedan después, y en el pueblo se la respeta más de lo que se la trata: la gente la llama cuando hay un muerto en casa y no antes.

Timoteo Melgar

barbero y sangrador de roa

Timoteo Melgar heredó la barbería de su padre y con ella el oficio de sangrar, sacar muelas y reconocer difuntos cuando la justicia lo pide, que en Roa es cosa de tres o cuatro veces al año. Estudió lo que pudo en Valladolid, un año escaso, y de ahí le viene el gusto por los nombres largos y por explicar más de la cuenta. Es hombre de bien y algo miedoso; esta mañana le tocó subir al patíbulo a firmar que el ajusticiado estaba muerto y no ha vuelto a ser el mismo en todo el día. Tiene mujer, cinco hijos y una deuda con el escribano de la que no habla.

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