ExpedienteEXP. #032
La víctima
Nicomedes Barrantes
secretario del ayuntamiento, hallado en la escalera de atrás del Liceo la noche de San Roque · el Liceo de Betanzos, la noche del 16 de agosto de 1907, mientras sube el globo de San Roque
A las doce en punto de la noche de San Roque sube el globo, y en Betanzos no hay nadie que no lo mire. Veinticinco metros de papel pegado con harina de centeno, pintado a mano con las cosas del año y las caras de quien manda, que se hincha despacio en la plaza y se va, muy alto, mientras cinco mil personas se quedan quietas con la cabeza atrás y la boca abierta. Dura lo que dura: dos minutos hasta que se pierde. Dos minutos en que nadie en esta villa está mirando al suelo. En el Liceo, con el balcón dando a la plaza, la fiesta estaba dentro y fuera: arriba el baile y el vino, abajo la cocina, y en el cuarto de atrás cuatro señores con la cabeza en otra cosa, que en octubre hay elecciones y aquí las elecciones se hacen antes de votarlas. A Nicomedes Barrantes, secretario del ayuntamiento, el hombre que guarda el padrón y sabe quién existe en este municipio y quién no, lo encontraron a la media hora larga, cuando ya sonaba otra vez la música, caído en el descansillo de la escalera de atrás, con la cara en la pared y sin una gota de sangre a la vista. Si esto sale del Liceo suben los de la Guardia Civil, se abre el cuarto de atrás y con el cuarto de atrás caen el padrón, las listas y la mitad de los que esta noche brindaron. Han cerrado la puerta de la cocina por dentro y no se abre hasta que se sepa.
Se abrió el 18 de agosto de 2026
4 sospechosos
Investigar este caso →El reparto
Quiénes estaban en el Liceo de Betanzos, la noche del 16 de agosto de 1907, mientras sube el globo de San Roque aquella noche. Todos tienen su versión; uno miente.
Marcial Ouro
de la cuadrilla del globo: es de los que sujetan las cuerdas en el terrado mientras se hincha
Marcial Ouro es carpintero de ribera como su padre y como su abuelo, y lleva desde los quince en la cuadrilla que suelta el globo, que en esta villa es un puesto que no se hereda ni se pide: se da. Tiene manos grandes y buen humor, se le da bien la gente y es de los que en las fiestas acaban organizando lo que nadie organizó. Vive con su madre y con un hermano menor que salió de otra pasta, más callado y con menos suerte. De política no habla, dice, aunque en esta villa no hablar de política también es hablar.
Antón Freire
conserje del liceo desde hace treinta años: abre
Antón Freire entró de recadista en el Liceo con veinte años y se quedó de conserje, que es lo mismo pero con gorra. Ha visto pasar por esa puerta bodas, entierros, dos comisiones de festejos y todos los alcaldes desde que tiene memoria, y se sabe de cada socio la butaca, el vicio y la deuda. Es cortés, algo ceremonioso y con una memoria que da miedo. Se crió en una casa de labranza y de mozo estuvo en las matanzas de la parroquia, de los que sujetan, y dice que aquello no se olvida aunque uno se ponga gorra.
Dorinda Lamela
lleva la cocina del liceo desde hace veintitantos años
Dorinda Lamela nació en una casa de labranza de las afueras y entró a servir en Betanzos con catorce años. Enviudó pronto y lleva más de dos décadas al frente de la cocina del Liceo, que en las fiestas da de comer a doscientos sin que se note el esfuerzo. En la parroquia se la llama para la matanza desde que era moza, porque tiene mano y porque no se marea. Es callada, exacta y de las que no se sientan nunca; en San Roque se queda dentro mientras los demás salen, y dice que el ruido de la fiesta la cansa más que el trabajo.
Rosenda Vieites
sirve las mesas del liceo en fiestas y días de junta
Rosenda Vieites empezó a servir mesas en el Liceo a los diecisiete, cuando su madre ya no pudo, y lleva doce años entrando por la cocina y saliendo por el salón. Tiene mano rápida, buena memoria y una manera de mirar sin levantar los ojos que le ha enseñado más de lo que le conviene. Está casada con un cantero que trabaja fuera medio año, tiene dos hijos pequeños y una tercera criatura en camino. En la villa la quieren porque no repite lo que oye, y en el Liceo la tienen por tonta por lo mismo.