ExpedienteEXP. #033
La víctima
Anastasio Tello
secretario de la cooperativa, hallado boca abajo en el pilón del patio la madrugada del 19 de agosto de 1976 · la casa de la cooperativa de Martos, la madrugada del 19 de agosto de 1976, mientras se cargan los autobuses que bajan a Jaén
Hoy bajan a Jaén veinticinco mil personas a decir que el olivar se muere. El aceite se paga a menos que hace diez años, la aceituna del año pasado aún no se ha cobrado entera, y en los pueblos de la sierra hay casas que este invierno han vivido del subsidio y de lo que mandan los hijos desde Cataluña. De Martos salen cuatro autobuses a las seis de la mañana, y desde anoche hay gente durmiendo en el patio de la cooperativa para no perderlos: mujeres con la comida hecha, hombres que han venido andando desde los cortijos, chiquillos pintando las pancartas en el suelo con lo que había.
En esa casa manda el libro más que la llave, y el libro lo lleva desde el año cuarenta y siete el mismo hombre: Anastasio Tello, secretario. Anoche, en la junta, los socios pidieron que se leyeran las cuentas del anticipo antes de subir a los autobuses, y él dijo que se leerían por la mañana, cuando volvieran.
A las cuatro y veinte de la madrugada lo encontraron en el pilón del patio, boca abajo, con las botas puestas. El pozo está seco desde junio y ese pilón llevaba dos meses vacío.
Se abrió el 19 de agosto de 2026
4 sospechosos
Investigar este caso →El reparto
Quiénes estaban en la casa de la cooperativa de Martos, la madrugada del 19 de agosto de 1976, mientras se cargan los autobuses que bajan a Jaén aquella noche. Todos tienen su versión; uno miente.
Dolores Anguita
jornalera de la aceituna y de la vendimia de la vega
Dolores Anguita empezó en la aceituna con doce años, en la cuadrilla de su madre, y desde entonces ha hecho todas las campañas menos el invierno que estuvo sirviendo en Madrid, del que volvió a los siete meses. Vive con sus padres y un hermano pequeño en el barrio de abajo. Fue de las primeras en apuntarse cuando se empezó a hablar de bajar a Jaén y ha sido ella la que ha subido a los cortijos a avisar casa por casa, en bicicleta y de noche, porque hay gente que no baja al pueblo en semanas. Lleva la lista de los cuatro autobuses con la letra grande y clara, y no se le ha quedado nadie fuera. En la casa la miran con simpatía y con algo de susto.
Higinio Peinado
el pesador de la cooperativa
Higinio Peinado nació en Martos en el treinta y seis, en una casa del barrio de arriba, y no ha tenido nunca un olivo suyo. Empezó de zagal en la recogida y entró en la cooperativa de mozo de almacén; hace quince años le dieron la báscula, que es puesto de confianza porque por sus manos pasa el peso de lo que cobra cada socio, y en quince años no ha habido una queja. Es hombre de pocas palabras y de costumbres fijas: no falta, no bebe y no se sienta en el casino. Tiene mujer y tres hijos, el mayor trabajando en Sabadell desde el setenta y dos. En el pueblo se le tiene por serio y por seco, y hay quien dice que demasiado.
Rufina Escabias
la casera de la cooperativa: abre
Rufina Escabias entró de casera en la cooperativa el año que enviudó, hace ya diecinueve, y desde entonces vive en el cuarto de la entrada con una ventana que da al patio. Abre a las seis, cierra cuando se va el último y en campaña da de comer a cuarenta hombres sin que le tiemble la mano. Tuvo dos hijos: uno en Alemania, que manda dinero y viene en agosto, y una hija casada en Torredonjimeno. Es mujer de misa diaria y de poco hablar con los socios, aunque se sabe la vida de todos porque en esa casa todo pasa por delante de su ventana. Dice que a ella lo que se hable en la junta ni le va ni le viene, y que su obligación es que haya café.
Teodoro Cózar
presidente de la cooperativa desde hace seis años
Teodoro Cózar es de los pocos socios de la casa que vive solo del olivar y no ha tenido que salir nunca a jornal ajeno. Heredó de su padre cuarenta fanegas en la vega y ha ido comprando alguna más en los años malos, que es cosa que en el pueblo se comenta. Lleva seis años de presidente, elegido dos veces, y se le reconoce que ha traído a la casa la orujera nueva y el crédito del banco. Es hombre de mucho hablar, de invitar en el casino y de estar en todo: la cofradía, el sindicato, la junta del agua. Ha sido el primero en apuntarse a la bajada de hoy y ha puesto de su bolsillo dos de los cuatro autobuses, cosa que se ha cuidado de que se sepa.