Sabuxo ha terminado. No habrá casos nuevos, pero todos los publicados siguen aquí y se juegan enteros. Ver el archivo · hecho con onvibe.run
Cuenta
← todos los casos
ExpedienteEXP. #017
La víctima

Hernando Lucientes

juez comisionado por el rey para los autos del pastelero de Madrigal · el convento de agustinas de Madrigal de las Altas Torres, la noche anterior a la ejecución del pastelero que se hizo pasar por el rey don Sebastián

Amanece sobre Madrigal de las Altas Torres y en la plaza ya están levantando el tablado. En el locutorio bajo del convento de agustinas, con la puerta de la calle todavía cerrada por dentro, el juez comisionado por el rey sigue sentado a la mesa como llevaba toda la noche, la mejilla contra el tablero y el brazo caído junto al legajo de los autos. La sangre ha empapado el paño y ha corrido hasta el borde, donde gotea despacio sobre las losas. Al otro lado de la sala, la reja de la clausura está cerrada y en silencio. No hay arma a la vista, ni la puerta forzada, ni una silla fuera de sitio. Fuera espera un correo con la yegua ensillada, y en la cárcel del concejo un pastelero espera otra cosa.

Se abrió el 1 de agosto de 2026
4 sospechosos
Investigar este caso →

El reparto

Quiénes estaban en el convento de agustinas de Madrigal de las Altas Torres, la noche anterior a la ejecución del pastelero que se hizo pasar por el rey don Sebastián aquella noche. Todos tienen su versión; uno miente.

Inés Villarroel

monja agustina

Inés Villarroel entró en el convento de agustinas de Madrigal a los diecisiete años, tercera hija de un labrador acomodado de Fontiveros que no tenía dote para todas. Profesó sin vocación declarada y acabó encontrándola en el trabajo antes que en el rezo: lleva media vida al cuidado de la ropa blanca de la comunidad y del torno, que es la única boca por donde esta casa habla con el mundo. Tiene fama de manos rápidas y de lengua corta, y las novicias la temen más que a la maestra porque no levanta la voz nunca. Sabe leer y escribir, cosa poco común entre las de velo negro, y por eso le encargan las cuentas de la despensa y la correspondencia que la comunidad dirige fuera.

Catalina Ojeda

hija del reo

Catalina Ojeda se crió en el obrador de su padre, entre la harina y el horno, en una casa de la calle que baja a la muralla de Madrigal. Nunca conoció a su madre, muerta de sobreparto, y desde muy niña llevó ella sola el despacho del mostrador mientras el padre amasaba: aprendió a echar cuentas de memoria y a mirar de frente a los clientes que querían fiado. Es rápida, obstinada y de una franqueza que en el convento le ha costado más de un castigo. Desde que la recogieron entre estas paredes duerme en un jergón junto a la despensa, hace las faenas que la comunidad le va mandando, y no ha vuelto a probar un dulce de los que hacía su padre.

Bartolomé Cazalla

escribano de la comisión real

Bartolomé Cazalla nació en Medina del Campo, hijo de un mercader de paños arruinado por dos ferias malas, y entró de aprendiz en la escribanía de un tío suyo antes de cumplir los quince. Aprendió el oficio como se aprendía entonces, copiando protocolos ajenos hasta que la letra le salió menuda y pareja, y con los años se ganó fama de hombre exacto, incapaz de dejar un margen sin cuadrar ni una fecha sin comprobar. Sirvió en pleitos de tierras por toda la Tierra de Arévalo antes de que lo llamaran para asentar los autos de esta comisión. Es callado hasta lo desagradable, bebe agua donde otros beben vino y guarda las plumas cortadas en un estuche de cuero que no presta a nadie.

Diego Mendavia

correo de a caballo

Diego Mendavia es navarro de nacimiento y castellano de oficio: llegó a la meseta de mozo de mulas y acabó de correo de a caballo cuando un maestro de postas le vio manos para las riendas y cabeza para los horarios. Lleva once años haciendo la ruta entre esta villa y la corte, y presume de conocer cada venta, cada vado y cada cuesta del camino, además de la costumbre de cada mesonero para cobrar de más. Es hombre de pocas palabras y de una puntualidad casi ofensiva, que come de pie y bebe poco porque dice que el vino y el galope no se llevan. Los chiquillos de Madrigal le salen al paso cuando entra en la plaza, porque siempre trae noticias antes que nadie.

Investigar este caso →