Secretos compartidos
Cada sospechoso de Sabuxo guarda un número de secretos, y al lado de su nombre hay una fila de puntos: llenos los que le has sacado, huecos los que todavía se calla. Es la única pista que da el juego sobre cuánto le queda dentro a cada uno, y está ahí desde el primer minuto de la partida a propósito — el reparto es desigual y no señala al culpable, así que se puede enseñar sin estropear nada.
El problema es que ese punto se llenaba con lo que constara en tu cuaderno, viniera de quien viniera.
Dos que se cubren
Imagina un portero y una vecina que estuvieron juntos toda la tarde en el portal. Cada uno guarda esa coartada como suya, porque para los dos es lo que los pone lejos del muerto. Hablas con la vecina, te lo cuenta, lo anotas. Y en cuanto le diriges la primera pregunta al portero, sus puntos aparecen llenos: el juego da por sacado su secreto porque esa información ya está en tu cuaderno.
Lo que ves entonces es a un sospechoso exprimido con una sola pregunta hecha, y te lo saltas. No te ha contado nada.
Peor todavía: si al portero no le quedaba ningún otro secreto, el juego lo daba por agotado y le servía una de sus frases de despedida —esas de «ya se lo he contado todo, no me haga repetirme»— a la primera pregunta que le hicieras. Un personaje respondiendo con hartazgo a alguien que acababa de saludarlo. Pasó de verdad, en una partida real, y quien lo sufrió pensó que el modelo se había ido a pensar y se había quedado sin cuerda. No era eso: esas frases están escritas de antemano, una a una, en la voz de cada personaje, y el juego se las estaba dando en el momento equivocado.
Qué cambia
Lo primero, nadie te despacha antes de tiempo. Un personaje solo puede usar sus frases de agotado cuando ya has hablado con él; las dos primeras preguntas las contesta siempre de verdad, aunque no le quede nada por revelar. Un sospechoso sin secretos pendientes sigue teniendo carácter, manías y opinión sobre el muerto, y eso es la mitad de lo que hace que valga la pena preguntarle.
Lo segundo, el indicador ya no se atribuye méritos ajenos. Los puntos siguen contando lo que sabes —que es verdad: lo sabes— pero al pasar el ratón por encima te dice de dónde viene. «2 de 3 secretos · 1 lo contó otro». Sabes que ahí queda alguien a quien no has apretado, y sabes que una parte de lo que consta te llegó por otra boca.
Y lo tercero no se ve, que es lo que más va a durar: los casos nuevos no pasan el validador si algún sospechoso no guarda al menos una cosa que solo pueda contar él. Si todo lo suyo lo puede soltar otro, ese personaje sobra del reparto y el caso se reescribe antes de publicarse. Los diez episodios que hay ahora mismo en la cola lo cumplen.
De dónde salió
De alguien jugando y diciendo «mira esto». Los tres arreglos son del mismo día. Si te pasa algo raro en una partida, el botón de abajo del reparto va directo aquí — y esto es lo que suele salir de esos avisos.